sábado, 27 de febrero de 2021

 BBARBARA BLOMBERG: MADRE DE DON JUAN DE AUSTRIA !!!

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Sobre la vida de una gran desconocida, Bárbara Blomberg (Barbie) la madre de Don Juan de Austria, e hijo del emperador Carlos V.

Entre abril y agosto del año 1545, el Emperador Carlos V, conoció a una bellísima mujer rubia, muy hermosa, de escultural figura, alegre de espíritu y que dicen “cantaba muy bien”, que llegó a ser la más conocida de sus amantes. Esta mujer se llamaba Bárbara Blomberg Loham.

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¿Y quién era realmente Bárbara Blomberg?.

Hasta el siglo XVII no se mencionó nunca su nombre. Parece ser que el italiano Famiano Strada fue el primero en darle este nombre a raíz de una confidencia dada por el Cardenal de la Cueva, que a su vez lo había oído de labios de la Infanta Isabel Clara Eugenia.

En una reciente obra del hispanista Bartolomé Bennasar dedicada a don Juan de Austria, este autor la califica como una vulgar prostituta. Puede o no ser cierta esta afirmación, pero lo que si es cierto, es que tanto Carlos V como Felipe II la tuvieron completamente vigilada y controlada.

Bárbara Blomberg Loham, nació en Ratisbona en 1525. Era hija de Wolfgang Blomberg y de Sibila Lohman, familia de burgueses alemanes dedicados a la compra y venta de pieles.

Fruto de esas relaciones amorosas “esporádicas” con el viudo emperador Carlos V nació, el más hijo mas famoso de los hijos naturales de Carlos V: Don Juan de Austria (Jeromín) .

Cuando Bárbara tuvo a su hijo, el 25 Febrero de 1547, el Emperador Carlos dispuso que este se educase en España alejándolo de su madre, y asignando a Bárbara una pensión anual de 200 florines.

Bajo la protección de María de Austria, hermana del Emperador, Bárbara contrajo matrimonio en Flandes en 1548, con Jerónimo Piramo Kegell, comisario del ejército del Emperador en la corte de María de Hungría en Bruselas, y de quien tuvo dos hijos; uno de los cuales se ahogó en un barril de agua en el año 1569; el otro utilizando el apellido Pyramus sirvió en el ejército español en los Países Bajos. llegando al grado de coronel y casó con la baronesa de Saint-Martín.

Desde que Barbara enviudó en junio de 1569, y gracias a su desahogo económico, puesto que el Rey Felipe II a instancias de Don Juan de Austria, decidió dedicarle una pensión de 4.944 florines anuales, financiando a todo el personal de su servidumbre: Barbara llevó una vida muy “desordenada”, viviendo sucesivamente en varias ciudades como Amberes, en Gante y en Luxemburgo. Y más tarde en España.

Son conocidos los informes secretos elaborados por agentes del Rey Felipe en los que se expone “abiertamente” la facilidad que poseía Bárbara para cambiar de amante, amén de su amistad con la propietaria de una mancebía en Amberes.

Tal era su vida de turbulenta que llegó a ser muy comprometedora para su hijo, cuando éste fue enviado como gobernador a los Países Bajos. Por ello en Marzo de 1577 Don Juan de Austria decretó entonces que se marchase a España.

Doña Magdalena de Ulloa, ya viuda del ayuda de cámara y amigo del Emperador Carlos V don Luis Quijada, recibió a Bárbara en España en el puerto de Laredo (Cantábria), el día 13 de Marzo del citado año, prodigándola toda clase de atenciones, y cubriendo todos sus gastos al principio de su llegada y, después, administrando los envíos de dinero que hacía su hijo regularmente para atender a su madre.

Los marqueses de la Mota, hermanos de doña Magdalena de Ulloa, la alojaron en el castillo de su villa en San Cebrián de Mazote (Valladolid) con toda clase de lujos y atenciones.

Desde su llegada a España, la “Madame” Barbara como se la conocía se dedicó a recorrer los diversos pueblos de Trasmiera. Estos recorridos y su presencia en distintos lugares y fiestas de la Merindad han quedado registrados en diversas actas y documentos históricos de aquella época en las que se reflejaba su nombre. En el pueblo de Ambrosero existe un barrio denominado “La Madama”, quizás en recuerdo de este personaje.

La muerte de don Juan de Austria En Namur la sorprendió en su nueva residencia del convento de Santa María la Real, en la misma villa de San Cebrián de Mazote. Más tarde Felipe II le concedió una pensión de 3.000 ducados anuales.

Se trasladó posteriormente a la localidad cántabra de Colindres (Santander) donde vivió en una casa señorial que había pertenecido al antiguo secretario personal de don Juan de Austria, Juan de Escobedo que había sido asesinado, años atrás, por orden de Antonio Pérez, secretario del Rey Felipe II y de la Princesa de Eboli.

Más tarde se retiró Doña Barbara a la localidad de Ambrosero, a la casa del aposentador Juan de Mazateve, donde y hasta su muerte, llevó una existencia retirada, manteniéndose de las rentas que su hijo Don Juan le había asignado y de la pensión que le había otorgado el Rey Felipe II.

Murió Bárbara Blomberg en Colindres en 1598.

En su testamento dejó ordenado que celebrasen su entierro en la iglesia de San Sebastián en el monasterio de Montehano:
“hHasta que la voluntad del Rey, nuestro señor, sea servido de trasladarlo a otra parte”.

Fue enterrada en el convento de los Padres capuchinos Divina Pastora de la villa de Escalante, en la provincia de Santander, cerca de las marismas de Santoña.

En su tumba y bordeando la lapida están escritas unas palabras de su testamento que dicen asi:

“Encomiendo mi ánima, como tengo dicho a nuestro Señor Jesucristo, que la crió y la redimió por su preciosa sangre”.

Don Agustín de Alvarado, uno de sus testamentarios, dirigió al Rey Felipe III una carta, rogándole que de la pensión de 3.000 escudos que tenía asignada en vida Doña Bárbara a la que algunos llamaron doña Barbie, se cubriesen los gastos de enterramiento, la celebración de una misa perpetua por su alma y la satisfacción de algunas deudas.

Hasta el año 1958 no se sabía con exactitud el lugar de su enterramiento, ni como era físicamente, detalles que descubrió el monje franciscano Juan José Mieg.

Se han escrito cientos de biografías de este personaje, querido y respetado en su época, como es Don Juan de Austria, un niño que junto a Frances Massy y Ana de Medina, vivió mas de seis años en la localidad madrileña de Leganés, con el nombre de Jerónimo (Jeromín) y cuya fama y valor fueron tan valorados antes y ahora.

La primera biografía detallada que se conoce fue escrita en 1627 por Lorenzo van der Hammen. En el siglo XIX se publicó una muy buena biografía titulada “Don Juan de Austria” , Londres 1883 cuyo autor fue Sir William Stirling-Maxwell. Otra excelente obra es “Don Juan de Austria, politíco e innovador”, escrita por Carlos Ibañez de Ibero, marqués de Mulhacén, – Madrid 1944.

Nació, don Juan, en Ratisbona el 25 de Febrero de 1547, siendo bautizado con el nombre de Jerónimo Píramo Kegel.

Muy pequeño fue trasladado, por el músico viuelista Francisco Massy “Francisquín” y su esposa Ana de Medina a la aldea de Leganés (Madrid), comunicándoseles que era hijo bastardo de un señor muy principal, y que tenían que tratarle como a hijo propio, a cambio de 50 ducados anuales. En este pueblo tenía la cura de almas Bautista Vela, que no se cuidó en absoluto de su educación, por lo que tenía que ir a la escuela al cercano pueblo de Getafe.

En el año 1554, Carlos V, que había sabido de la deficiente educación que recibía en Leganés a cargo del clérigo Bautista Vela, encomendó su custodia y educación a don Luis Méndez de Quijada, mayordomo y General del Emperador, y a su esposa Magdalena de Ulloa, quienes le educaron en su castillo del pueblecito de Villagarcía de Campos (Valladolid).

En este mismo año, en un codicilo del testamento de Carlos I, con fecha 6 de Junio de 1554, se decía:

“Por quanto estando yo en Alemania, después que emviudé. hube un hijo natural de una muger soltera, el que se llama Gerónimo”, añadiendo “que pudiéndose buenamente enderezar que de su libre y espontánea voluntad el tomase hábito en alguna religión de frailes reformados, a lo cual se encamine, sin hacerle para ello premio ni extorsión alguna. Y no pudiendo esto guiar así, y queriendo él más seguir la vida y estando seglar…. treinta mil ducados en el reyno de Nápoles”.

De la vida que llevó don Juan en Villagarcía de Campos se sabe poco, pero, sin duda, le pusieron buenos maestros, entre ellos el capellán Guillen Prieto, doctor por Salamanca, y el escudero don Juan Galarza. Doña Magdalena, a la que don Juan siempre llamó tía, le inculcó el espíritu de caridad, encargándole de repartir limosnas entre los pobres.

En el año 1558 se trasladan a Extremadura a Cuacos y le fue presentado a su padre en el Monasterio de Yuste como un paje. Carlos I se cuidó de asegurar el porvenir de don Juan, recomendando a su hermano el Rey Felipe II que lo tuviera siempre como hermano.

No se sabe bien cuales fueron las causas por las que el Emperador le reconoció como hijo. El 21 de Octubre de 1556, en el pueblo de Cabezón, cercano a Valladolid, Carlos V conoció a su nieto el Príncipe Carlos hijo de Felipe II, que había nacido el 8 de Julio de 1545, es decir un año y medio antes que Juan de Austria, por tanto de edades similares.

Al emperador no le agradó ni el aspecto ni el temperamento orgulloso de su nieto. ¿Pudo esta entrevista hacer aflorar íntimos sentimientos del Emperador hacia su hijo, que bien podía ser su nieto y despertar en él una ternura paterna?

Lo cierto es que Felipe II, cumpliendo el testamento de su padre, le reconoció como hermano en la llamada “Entrevista de la Espina”.

En efecto, el 28 de Septiembre de 1559 tuvo lugar en las inmediaciones del monasterio de la Santa Espina, lugar cercano a Valladolid el primer encuentro entre Felipe II y don Juan. Se quiso dar a la entrevista de los dos hermanos un carácter de encuentro fortuito, bajo el pretexto de sendas partidas de caza.

A tal efecto salió Felipe II de Valladolid, mientras don Juan, por aquel entonces Jerónimo, (Jeromín) lo hacia del palacio de doña Magdalena de Ulloa en Villagarcía de Campos en los Montes Toranzos. El encuentro se efectuó entre la torre de los montañeros y los muros del convento. En presencia de don Luis Quijada y del duque de Alba, Felipe II abrazó a su hermano y le descubrió lo alto de su procedencia.
Al día siguiente, día 2 de Octubre tenía lugar en Valladolid el reconocimiento oficial ante la corte.

La primera merced que le hizo Felipe II fue ceñirle espada y echarle al cuello el Toisón de Oro, en el Monasterio de San Pedro de la Espina. Después lo trasladó a la corte, donde se le dio el nombre oficial de Juan de Austria, asignándole casa propia, aparte del Palacio Real y el tratamiento de Excelencia. (no así el de Alteza, que no recibió nunca pese a sus continuas peticiones).

De este modo, en ceremonias públicas don Juan se colocaba detrás de la familia real, pero delante de los Grandes de España. No obstante, en privado, donde no existían los protocolos, era considerado como un miembro más de la familia.

En el año 1561 pasó a estudiar en la Universidad de Alcalá de Henares junto al príncipe Carlos y Alejandro de Farnesio. Felipe II, en un principio, pensó en dedicarle a la vida religiosa pero cambió más tarde de parecer.

Terminó sus estudios en Alcalá en 1564, trasladándose nuevamente a la corte, trabando amistad con Doña Ana de Mendoza, duquesa de Éboli.

En 1568 fue nombrado capitán general de los Mares, y Felipe II le confió el mando de las galeras del Mediterráneo con la misión de escoltar la flota de Indias y de limpiar este mar de piratas, para lo cual marchó a Cartagena para tomar el mando de la escuadra. En dicha ciudad le esperaban: don Luis de Requeséns, don Juan de Cardona y don Gil de Andrade, con los que tuvo un consejo.

Al año siguiente su hermano le puso al frente del gobierno del reino de Granada, con misión especial de resolver las diferencias entre el marqués de Mondejar, capitán general de Granada y el marqués de los Vélez, que entorpecían el desarrollo de las operaciones militares contra los sublevados moriscos. Tomó el mando de las tropas ocupando la plaza de Galera con lo que concluyó la guerra. Acto seguido dispersó a los moriscos por toda Castilla, regresando a continuación a Madrid.

En la Santa Liga, formada por España, Venecia y la Santa Sede, para enfrentarse a los turcos, y con el apoyo decidido del papa Pío V, Juan de Austria fue nombrado Capitán General de la flota que partió de Messina en Septiembre de 1571. La flota llegó al Golfo de Corinto el 6 de Octubre, teniendo lugar la Batalla de Lepanto al día siguiente, con el resultado de una gran victoria para las tropas aliadas. Juan de Austria fue aclamado como un héroe, al mismo tiempo que su talento político impidió que los venecianos firmaran una paz por separado con los otomanos.

El 5 de Marzo de 1576 murió de manera imprevista el gobernador de Flandes, don Luis de Requeséns. Felipe II envió a Flandes a don Juan de Austria, que en un principio se resistió a aceptar el nombramiento, pero la idea de lograr la pacificación y con ella el aumentar su prestigio personal, acabaron decidiéndole a aceptar el cargo. Cuando llegó a Flandes el 4 de Noviembre de 1576, la situación era en extremo delicada, ya que los tercios españoles, a los que hacia tiempo que no se les pagaba, habían saqueado Amberes, causando más de 7.000 muertes.

El 12 de Octubre de 1577, de acuerdo con las instrucciones de Felipe II, firmó el Edicto Eterno, por el que se acordaba la retirada de los tercios españoles, pero como también incluía la restauración del catolicismo fue rechazado por Guillermo de Orange, que no solo se negó a firmarlo, sino que tramó maquinaciones para asesinar a don Juan de Austria. Este tuvo que huir de Bruselas, refugiándose en Namur, llamando a los pocos días nuevamente a los tercios que se habían acantonado en Italia.

Murió el 1 de Octubre de 1578 en su campamento de Bouge – Namur, a causa del tabardillo o tifús exantemático. Antes de morir, encargó a su confesor que pidiera al rey que su cuerpo yaciera junto a los de su padre el Emperador.

Con con el Toisón de Oro, calzas bordadas, botas y espuelas, fue puesto en unas andas y llevado hasta las puertas de Namur, donde le tomaron los hombres del Consejo de Estado y los de Cámara de Su Excelencia, que lo llevaron hasta la catedral, donde fue expuesto al lado del Evangelio.

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El maestre de campo don Gabriel Niño fue el encargado por el rey de traer los restos hasta el monasterio de Parraces. Su cuerpo fue desmembrado en partes y traído en bolsas de cuero, a lomos de mulas, hasta España.

En Parraces los recibió el obispo de Ávila, don Busto de Villegas, que los condujo con gran pompa hasta el Monasterio de El Escorial, donde fueron sepultados el 19 de Mayo de 1579, comprobándose que faltaban restos del cráneo y algunas falanges de los dedos.

Sus entrañas, sin embargo, quedaron enterradas en Namur, junto al altar mayor de la catedral de Saint Aubain.

Tiempo más tarde su cadáver fue trasladado al Panteón de Infantes del mismo Monasterio del Escorial.

La estatua yacente de su túmulo, de tamaño natural, vestida con arnés y adornada con el collar del Toisón, con la espada entre las manos, fue modelada por Ponzano y ejecutada, en mármol blanco por el escultor italiano Giuseppe Galeotti. Y raro es el día en el que no se encuentra un resto de carmín en sus labios, producto de furtivo beso de respeto y admiración. Ocupa ella sola una pequeña salita..-

ALBERTO DE TORRESANO.-


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